El estudiante Francisco Caamaño


15 feb. 2011


Pablo G. Mariñas recuerda a sus alumnos: José Blanco, Francisco Caamaño, Feijóo, Palmou y Carlos Negreira, entre otros reconocidos políticos, pasaron por sus clases de Derecho Administrativo

Publicado en www.xornal.com

Francisco Caamaño, ministro de Justicia

Pablo G. Mariñas no es una persona que acostumbre a malgastar el tiempo con enredos del pasado. “Son home de mirar cara adiante sempre”, afirma. Pero al momento tira de lupa para examinar las orlas en las que aparecen ex alumnos que, como él, han sucumbido al embeleco de la política. La lista es amplia y variada. Ha dado clase de Derecho Administrativo a dos ministros actuales –José Blanco y Francisco Caamaño–, al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, al diputado y candidato del PP a la alcaldía de A Coruña, Carlos Negreira, y a un buen puñado de políticos en activo. También impartió el curso de doctorado de Xesús Palmou, ex conselleiro de la Xunta y ahora miembro del Consello de Contas de Galicia. “Palmou acostuma a dicir que foi meu alumno para facerse o novo”, comenta antes de soltar una gran risotada. “Ocorreu que fixo a tese de doutoramento tarde”, añade. “Non, eu digo que me deu clase a pesar de que somos case da mesma idade”, corrige el aludido días despúes. “Era un magnífico profesor que o podías chamar a calquera hora para resolver unha dúbida. Eu incluso lle adiquei o libro sobre a miña tese que publicou a prestixiosa editorial Reus”, apunta Palmou.

Alberto Núñez Feijoo, presidente de la Xunta
De Pablo G. Mariñas todo el mundo guarda un gratísimo recuerdo. Cuando coincidió durante el Gobierno bipartito en el Parlamento como diputado con muchos de sus alumnos todos le llamaban “profesor”. Llegó en 1976 para ejercer de catedrático interino en la facultad de Derecho de la Universidad de Santiago de Compostela. Venía de la Universidad Autónoma. Fue un cambio brutal, pero acababa de fundar el Partido Galego Independente y había que ayudar a Meilán Gil a dotarlo de doctrina. “Houbo un curso moi importante en1978 de xente moi brillante como Jesús Girón, a irmá de Mariano Rajoy... Foi excepcional. E un par de anos despois veu o curso onde estaban Alberto Núñez Feijóo e Carlos Negreira. A verdade é que non podería dicir que tivese un recordo especial deles. Como foron alumnos, ao chegar ao Parlamento todos mo lembraban. O propio Alberto díxome un día: ‘Aínda conservo os teus apuntamentos de Servizo Público’. Quedei mirando para el e díxenlle: ‘Iso está moi ben, porque estando no partido no que estás pódeslle sacar bastante proveito a esa concepción do servizo público para non caer nas tentacións privatizadoras que vos caracterizan”. “Xa estás ti”, le respondió escuetamente el ahora presidente de la Xunta para no tener que justificarse ante su profesor. “Carlos Negreira era un grande estudante. Sacaba mellores notas que Alberto. A Carlos púxenlle un sobresaliente e a Alberto un notable, aínda que a nota non quere dicir nada porque os dous son listísimos”, matiza Mariñas.

Beatriz Sestayo, diputada
Sus alumnos decían que llegaba con aire nuevo para sabanear la facultad, aunque al aludido le producen rubor los halagos. “Igual a facultade estaba un pouco rutineira. Eu era moi novo, viña da Autónoma e a verdade e que houbo unha conexión importante naqueles primeiros cursos”.

Iago Tabares
El profesor no percibió en esas promociones señales que indicasen que su vida iba a estar dedicada a la política. “Eu non apreciei nada, aínda que non facía sociodramas, como lle chaman os psicólogos, para detectar os líderes”, afirma. Sí se hacían en la Universidad de Alcalá. Francisco Anson, el hermano del académico de la lengua Luis María, era profesor en la Universidad Cardenal Cisneros de Alcalá de Henares en donde estaba la Escuela Nacional de Administración Pública. Allí empezó a trabajar Pablo G. Mariñas tras superar las oposiciones. En el curso de Técnicos, en el que había que permancer nueve meses después de aprobar las oposiciones, Francisco Anson realizó un día un sociodrama para aventurar quiénes serían los líderes potenciales de aquella promoción de 18 letrados. Salieron dos líderes potenciales para encarar el futuro: Gabriel Cisneros –número dos de la oposición– y Pablo G. Mariñas –número cinco–.

En la Universidad de Santiago no se estilaban los sociodramas y Mariñas no contaba con herramientas para detectar a esos líderes para Galicia, aunque su olfato no falló con Francisco Caamaño o con José Blanco. “De José Blanco teño pouca memoria, pero el xa andaba en política. Daquela estaba no Consello da Xuventude e realmente non lle dedicaba especial atención á carreira. El sempre andou en política, incluso coqueteaba un pouco co PGI. Andaba explorando perspectivas. Acertou dende logo plenamente no que elixiu”. Mariñas vuelve a reírse al recordar las peripecias de sus ex alumnos.

CUARENTA AÑOS DE DOCENCIA

De José Blanco el periodista Iñaki Gabilondo descerrajó hace unos días que no tenía altura intelectual. “Listo é, e creo que intelixente tamén. Ocorre que nunca se dedicou a fornecer a súa estrutura intelectual e cultural. Non sei ultimamente, pero non creo que teña moito tempo”, lo disculpa el que fue su profesor durante la carrera de Derecho, que no llegó a terminar. “Ten unhas dotes importantes tanto de listura como de intelixencia. Despois de 43 anos na docencia sei que á xente que triunfa non lle tocan as cousas na tómbola. Igual nun caso a alguén lle toca a lotería de Nadal, pode ser, pero é moi difícil”, añade.


También hay alumnos que los profesores son capaces de intuir a primera vista su futuro. Es el caso de Francisco Caamaño. “Eu xa sabía que ía ser ministro de Xustiza. Además facía unhas demostracións de sapiencia que sorprendía a todo o mundo. Fran merece máis éxito do que se lle está a recoñecer. Ás veces sopréndeme a baixa puntuación nos inquéritos do CIS, aínda que hai que darse conta de que a Xustiza está tan mal que calquera ministro paga esta situación”, afirma Mariñas. No apreció lo mismo de la diputada socialista Beatriz Sestayo –“unha rapaza moi intelixente e moi traballadora”–, a la que también propinó un sobresaliente de nota. Hubo otros casos en su dilatada trayectoria en los que el profesor Mariñas lo tuvo más fácil porque ya se trataba de políticos en activo. Beatriz González Loroño, ahora gerente de la Fundación Cidade da Cultura, ya era diputada cuando le dirigió la tesis. El trabajo sobre contratación administrativa se frustó porque en Valladolid se adelantaron en la publicación de una tesis sobre el mismo tema.

A Carlos Aymerich no le dio clase, pero fue miembro del tribunal que juzgó su tesis. Ya estaban en contacto cuando se puso en sus manos. De Carlos Amoedo, con el que también coincidió en la tesis, no consiguió olfatear su carrera política. Amoedo fue secretario xeral de Cultura durante el Gobierno bipartito. Con Xesús Palmou fue totalmente distinto porque ya había sido conselleiro en el Gobierno de Manuel Fraga. “Fixo a tese sobre as parcerías en Dereito Civil Galego. Foi moi simpático telo de alumno”. A Bernardo Tahoces también se lo encontró después en el Parlamento tras haber participado en sus tesis doctiral, pero “el era un fan de Pablo e non conta”, comenta el profesor Mariñas. “A relación no Parlamento foi moi gratificante. Ademais, case todos os meus alumnos estaban na oposición e cando eu saía falar no Pleno había un certo respecto que é de agradecer. Era algo mutuo porque eu podo criticar o que está a facer Núñez Feijóo, pero hai un fondo de afecto persoal, penso que mutuo”.

La significación política de Mariñas era conocida –Partido Galego Independente, UCD, Coalición Galega, más tarde PNG-PG–, pero la mayoría de sus pupilos en las aulas de la universidad no se sumaron a sus inclinaciones ideológicas. El catedrático vuelve a reírse y suelta: “Home, Iago Tabarés si, e a Beatriz Sestayo e a Francisco Caamaño tamén se lles pegou algo”. Iago Tabarés, que como a los otros dos políticos referidos le endilgó un sobresaliente en su asignatura, secundó las tesis de su maestro y ahora es secretario xeral del Partido Nacionalista Galego-Partido Galeguista (PNG-PG) fundado por Mariñas e integrado en el Bloque. A la nacionalista Ana Pontón también la tuvo de alumna en la facultad de Ciencias Políticas. Se trata de una persona que nunca ocultó sus aspiraciones.

Pablo G. Mariñas rezuma política. Fue conselleiro de Presidencia y portavoz del Gobierno tripartito que presidió Fernando González Laxe. Adolfo Suárez, con el que tiene varias fotos en su despacho en A Coruña, se lo quiso llevar a Madrid para reforzar la UCD, pero Meilán Gil impidió la marcha de un político clave en la historia de Galicia y de su autonomía. En 1990 Mariñas dio un paso atrás, pero el profesor regresó a la primera línea política como diputado durante el Gobierno bipartito. En estos momentos, a sus 66 años, Pablo G. Mariñas ha abandonado la docencia y la actividad política, pero desde la atalaya de su despacho pasa la lupa a la situación gallega con sus atinados artículos en Xornal de Galicia. Opina el profesor.

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