Culpables


5 abr. 2013


Por Javier Gallego

Se abre la sesión. Preside el juicio la ciudadanía que se moviliza, la que presiona, la que se compromete y la que pelea. No es un juicio penal pero sí democrático que quiere devolverle a la Justicia el poder que la política le ha hurtado. Todo lo roban, hasta la verdad. Abrimos, pues, la sesión presidida por un jurado popular contra las dos máximas instituciones de este país: el Gobierno y la Monarquía.

En el caso del pueblo contra la recién imputada Infanta Cristina, encontramos culpable a la hija del rey de haberse favorecido de la posición privilegiada que le ha otorgado el pueblo para enriquecerse y medrar. Desconocemos si participó activamente en los negocios de su marido, pero es indudable que se benefició de ellos sin rechistar y dando su firma como consentimiento. Aún no sabemos si estas actividades son delito pero sí es un delito moral utilizar su nombre para saquear las arcas públicas en beneficio propio y con ayuda de una clase política despilfarradora. Como hija del Jefe de Estado tendría que haberlo denunciado o evitado. Por esta razón tanto a ella como a su padre, quien conocía estos negocios, les declaramos culpables.

El rey es además culpable de no dar explicaciones sobre el origen de su tremenda fortuna que no puede justificarse únicamente con el dinero de los contribuyentes. Y además de otros pecados, el Jefe de Estado es culpable de aceptar el dinero que su padre le dejó en unas cuentas en Suiza, lo que le convierten en cómplice de evasión a la nación que dice representar. Declaramos pues a la monarquía culpable de no representar a sus ciudadanos y de vivir con una riqueza excesiva impropia de un país empobrecido.

Por último, en el caso del pueblo contra el presidente del Gobierno, la lista de delitos contra la salud pública, el interés general, la educación de todos y la justicia social es interminable pero además, encontramos al presidente culpable de abandonar su función básica de empleado del pueblo al que debe explicaciones. Consideramos sus ruedas de prensa televisadas sin preguntas una burla a la opinión pública y una farsa democrática, propia de mandatarios autoritarios de esos que dan discursos por la tele. Decretamos su detención inmediata para que responda a nuestras preguntas. Es un presidente en busca y captura.

Emitido o 04/04/2013 en carnecruda 2.0 (SER)

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